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El 63º aniversario de los Derechos Humanos


Fecha: Diciembre 10, 2011 | Fuente: Noticias de Gipuzkoa

El 63º aniversario de los Derechos Humanos

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". Artículo 1 de los Derechos Humanos

Hoy es 10 de diciembre de 2011. Hace hoy 63 años, es decir, el 10 de diciembre de 1948, se adoptó, en París, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento no obligatorio ni vinculante para los Estados pero que sentó las bases para la creación de las dos convenciones internacionales de la ONU, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Una auténtica promesa de justicia para todos, como se recoge en su primer artículo: "Todos los seres humanos nacen iguales y libres en dignidad y derechos".

Tal como se afirma en Wikipedia cuando hace referencia a los antecedentes de esta Declaración en la lenta evolución de los derechos humanos en la historia, es a partir del siglo XVII cuando empiezan a contemplarse declaraciones explícitas con base en la idea contemporánea del "derecho natural". Inglaterra incorpora en 1679 a su constitución la Habeas Corpus Act (Ley de hábeas corpus) y la Declaration of Rights (Declaración de derechos) en 1689. En Francia como consecuencia de la Revolución, se hace pública, en 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En 1926 el Convenio de Ginebra prohíbe la esclavitud en todas sus formas. Los llamados Códigos de Malinas, que abarcan la Moral Internacional (1937), Relaciones Sociales (1927), Relaciones Familiares (1951) y el Código de Moral Política (1957) etc son intentos parciales de la conciencia pública por regular una seguridad mínima de respeto al individuo, habitualmente ignorado por los Estados. Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones impulsó las Convenciones de Ginebra sobre seguridad, respeto y derechos mínimos de los prisioneros de guerra, y en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el documento titulado Declaración Universal de Derechos del Hombre, conjunto de normas y principios, garantía de la persona frente a los poderes públicos.

Es el documento más traducido del mundo (y quizá, el más vulnerado y violado), ya que puede leerse en más de 330 idiomas. Consta de un preámbulo y 30 artículos que recogen derechos de carácter político, social, económico y cultural. Los artículos 1 y 2 recogen principios básicos en los que se sustentan los derechos: Libertad, igualdad, fraternidad y no discriminación. Los artículos 3 al 11 recogen derechos de carácter personal. Del 12 al 17 exponen derechos del individuo en relación con la comunidad. Del 18 al 21 recogen derechos de pensamiento, conciencia, religión y libertades políticas. Del 22 al 27 los derechos económicos, sociales y culturales. Y los artículos del 18 al 30 repasan las condiciones y límites con que deben ejercerse estos derechos.

, es el documento más traducido y también quizá el documento más adulterado, vulnerado y violado. Un perfecto espejo ante el cual se reflejan inmensas dosis de hipocresía y cinismo sin límites. Una magnífica oportunidad para llenarnos la boca de palabras vacías. Porque entre el continuo vaciamiento que muchas palabras y logros trabajosamente conseguidos están sufriendo es quizá el término de Derechos Humanos el más adulterado y vaciado, junto con los de democracia, libertad, igualdad, fraternidad, etc. A este proceso de adulteración a la baja, más acentuado en las últimas décadas, ha venido a sumarse la asimilación de que han sido objeto por parte de sociedades que los han incorporado a su bagaje de supuestos logros, haciéndoles formar parte como elemento conservador de un sistema que sin embargo no hace posible su pleno disfrute. Todavía hoy, Derechos Humanos, ofrecen, despojados de las adulteraciones e intereses con que se les maneja, una actitud contestataria, una posibilidad de cambio hacia una sociedad mejor. Aunque también no deja de ser cierto que hablar de Derechos Humanos, cuando en tantas partes son violentados, puede significar una cómoda evasión intelectual, y obvio también que teorizar sobre ellos podría ser una burla para millones de hombres y mujeres que padecen en sus carnes su ausencia más flagrante si no va acompañado de una actitud militante en aras a su consecución. En este sentido, cualquier simplificación en materia del vivir humano tiene siempre el riesgo de falsear la realidad. Así no resulta difícil establecer categorías de resistencias y de obstáculos contra la vivencia efectiva de los Derechos Humanos: monopolios obscenos de riquezas y de los medios y fuentes de producción, poderes, fuerzas y realidades que deberían pertenecer a todos los seres humanos y que sin embargo están concentrados en determinados pocos grupos o estados. Monopolios generadores de pobreza, miseria y desesperación en cientos de millones de seres humanos para los cuales la lucha por la vida, simplemente por mantenerse vivos, se convierte en un auténtico calvario sin fin. Es la vida lo más preciado del ser humano, así como la libertad y su seguridad. Pero sin vida no hay libertad ni seguridad que valga. Pero, ¿qué vida?, ¿qué tipo de vida? Es la vida un concepto clave y fundamental desarrollado en la Declaración Universal de las Naciones Unidas cuando afirma categóricamente, en su artículo 3, que "toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad e su persona". Pero el mismo concepto de "vida" también se halla ampliado, y no menos categóricamente, en el artículo 25 cuando afirma que "toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado para asegurarle a ella y a su familia la salud y el bienestar, en especial en todo lo referente a la alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica, y servicios sociales en caso de paro, enfermedad, invalidez, vejez, viudedad etc." Por si fuera poco, la misma Declaración insiste en su artículo 22, en que "toda persona tiene derecho a la seguridad y a la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad". Es pues indispensable que los poderes públicos pongan esmerado empeño para que al desarrollo económico le corresponda igual progreso social. El derecho a la vida consiste en vivir, , pero también consiste en satisfacer todas aquellas necesidades del ser humano. Tener derecho a la vida es también tener acceso real a todas esas cosas con las que se construye la vida de cada uno. Es tener acceso real a todas esas cosas que hacen de la vida una verdadera vida, una vida digna y justa. El derecho a la vida abre paso a una serie de derechos para la vida. Al analizar el derecho a la posesión de bienes propios, el derecho al trabajo como fuente de esos bienes y el derecho a la educación como medio de ejecutar un trabajo eficaz y justamente remunerado, habrá que recordar que tales derechos son expresiones fundamentales de ese derecho a vivir como personas que todos tenemos. Porque sólo con el trabajo y la posesión de sus frutos puede la persona llevar una vida digna. La historia es una triste y larga relación de injusticias y violencias, pero también de lucha y amor, solidaridad y dignidad entre las personas. La historia también es una sucesión de superación desde los propios criterios morales y la fuerza política. Y este proceso liberador no está cerrado en modo alguno pues hoy mismo la historia sigue sembrada de víctimas caídas por esta causa. Termino con su artículo 2, y no hay escapatoria alguna: "Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición". Que los vientos nos sean favorables, salud y trabajo.

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2011/12/10/opinion/tribuna-abierta/el-63-aniversario-de-los-derechos-humanos

 

 

 


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